lunes, 6 de febrero de 2012

Monotema y escritura

Hay ocasiones en que las palabras parecen secarse en la garganta. Ocasiones en que no salen de la laringe sonidos coherentes y armónicos.
Y no queda más remedio que pasear al sol cálido del invierno y leer.
Y es que el monotema golpea tu cabeza y no quieres dedicarle  más tiempo, pero no hay manera…

miércoles, 11 de enero de 2012

Desintoxicarnos de nosotros mismos.


Es complicado reconocer en nosotros mismos a nuestro peor enemigo. Sí, es una frase muy usada, pero qué razón tiene.
Y es que es muy difícil creer en uno mismo, en que podremos afrontar todo aquello a lo que la vida se le antoje retarnos, saber capear a los malintencionados, mantenernos firme frente al miedo o la incertidumbre.
Parece que nuestro inconsciente está programado para nuestro yo más negativo, y es nuestro esfuerzo el que nos saca de él.

Y es precisamente en estos tiempos donde tenemos que aunar fuerzas, aunque no estemos  para tirar cohetes. Y es que preocupa y mucho el desánimo general que hay (o hastío, o aburrimiento)
Cada uno se centra con sus problemas: que si la prima de riesgo, el desempleo, los recortes de lo recortado, el que hace o deja de hacer…
 Tengo la sensación de que estas penas nuestras se van a enquistar y como un bultito más las dejaremos para que decoren nuestro cuerpo y no, no podemos dejarnos entrar en ese bucle…

Creo sinceramente que está en nuestra mano hacer algo, algo por nosotros y por los demás. Creo que debemos empezar a creer en nosotros, en nuestros vecinos, en saber y creer que es posible protegernos y ayudarnos.
No es la primera vez, ni seguramente la última en que los problemas socio-económicos dan un giro a la visión que tenemos de nuestra sociedad. Y vienen cambios, se puede ver sin tener una bola de cristal, solo mirando atrás… Y son nuestras voces, nuestra actitud, nuestra fuerza las que harán que ese giro tome una dirección u otra.

¿Y a qué viene todo esto? A demasiadas conversaciones donde la esperanza de encontrar un empleo, pagar facturas por recortes salariales y demás ha desaparecido. A demasiados amigos que lo están pasando realmente mal, a mí que esta pausa se me está haciendo cuanto menos pesada. 

lunes, 2 de enero de 2012

Doce uvas, un nuevo propósito

Cambiamos de año y nos invade la sensación de volver a empezar, el inicio de algo nuevo. Es una percepción del tiempo algo absurda si tenemos en cuenta que es totalmente ajeno al espacio-tiempo, fruto de nuestras limitaciones numéricas.
Pero sea lo absurdo que quiera ser (la lista de sandeces es interminable en el ser humano) resulta positivo, en según quién, reflexionar sobre nuestras actitudes o aptitudes, nuestra gestión del tiempo, las ocupaciones que deberíamos o necesitamos hacer…
Pero como todo, es relativo… Así que cada uno empiece el año nuevo como le venga en gana, con nuevos propósitos y promesas que se cumplirán o no, eso depende de cada uno de nosotros, de nuestras convicciones, de nuestras fuerzas o…

Por mi parte no hay nuevos propósitos, ni promesas o buenos deseos, los que tengo, los tengo desde hace tiempo, y sigo trabajándolos… que no es poco y que siga así.
Quizá deberíamos plantearnos que cada día nuevo es un día donde volvemos a empezar, el inicio del resto de nuestras vidas… y quién sabe, a lo mejor cenar todas las noches doce uvas es el secreto del éxito personal.



domingo, 25 de diciembre de 2011

Estrella

Si yo encontrara
la estrella que me guiara
yo la meteria
muy dentro de mi pecho
y la venerara
si encontrara la estrella
que en el camino me alumbrara

Como relampago de fuego fuiste
que en mi sentimiento entraste
dejaste encendido el fuego
y entre llamas me dejaste

Estrella
llevame a un mundo
con mas verdades con menos odios
con mas clemencias y mas piedades
romperemos las nubes negras
que nos engañan que nos acechan
abriremos un mundo nuevo
sin fusiles ni veneno

Si yo encontrara...

Estrella
si te encontrara
me darias tu la fuerza
que necesito pa vivir
en este mundo de confusiones
de misiles y de motores

O tal vez me llevarias
por camino y por montes
donde tu alumbras campos de amores
campos de nubes y corazones

Si yo encontrara...

Enrique Morente.


martes, 20 de diciembre de 2011

Llenar espacios con música… Crear nuestro Leitmotiv

Los que escuchamos música de una forma asidua (los que necesitamos llenar el espacio, el tiempo con ella) solemos acompañar nuestros “momentos” con ella. Es como si de una forma autómata creáramos nuestras bandas sonoras particulares, nuestro Leitmotiv. 
Con esta idea y teniendo en cuenta que a la llegada de estas fechas es casi una obligación hacer un balance del año, que mejor manera de verlo reflejado en aquellas canciones que han acompañado cada momento de nuestra cotidianidad, ¿os apetece compartirlo?

Para no hacer una lista interminable, os enlazo cinco de las canciones que más he escuchado este año, alguna ya enlazadas en post anteriores. Son canciones que me han hecho bailar, me han ayudado a ver con mayor claridad este duro camino de pausa, que han acompañado buenos y malos momentos, pero sobretodo, son canciones que me hablan…




Y vuestro año ¿cómo ha sido? :D

sábado, 17 de diciembre de 2011

Ciclotimia musical



¿Qué fue antes, la gallina o el huevo?  Y es que algo muy parecido pasa con la música y los estados de ánimo.
No es ninguna sorpresa que la música nos crea reacciones anímicas. Hay canciones que nos transportan a un terreno entristecido, a una melancolía rítmica, en cambio también hay canciones que producen una energía descomedida, un buenrollismo inmediato, un subidón de risa y bailes.  
Sin duda, a la hora de elegir unas u otras, las favorecidas serán las más acordes a nuestro momento anímico, nuestra predisposición será determinante. Sin embargo hay momentos en que seremos sorprendidos y nuestro carácter, aparentemente plano, se ve embrujado por acordes y notas sostenidas.

En estos embrollos pánfilos me encontraba el otro día, cuando caí en la cuenta en la selección que me había dispuesto para mis quehaceres. ¡Vaya cóctel anímico me había preparado! ¿Seré una ciclotímica musical? Pero como suele pasar, no siempre reaccionamos igual ante los mismos estímulos, y no es lo mismo escuchar detenidamente que acompañar y llenar el espacio…

Llenar espacios con música… para otra ocasión.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Evitando a Samuel Beckett

No invites a Samuel Beckett a tu fiesta de cumpleaños... Eso me decía cada vez que las cosas se torcían.
Y no había mucho más que decir hasta que llegaste, con tu sonrisa discretamente torcida, ojos heridos de ambición y tu maleta repleta de adulaciones. Pero querer ahuyentar los demonios no los exorciza. Aprender el ritual costó algún tiempo, pero te fuiste, te expulsé.
Y ahora puedo hablar con Beckett y sus amigos, así sin más, hasta la hora que yo quiera, dónde y cómo yo quiera.

martes, 29 de noviembre de 2011

Sanas obsesiones


Cuando era pequeña me encantaba jugar en la terraza de mi casa. Era muy grande, y me permitía poder ver el cielo todas las tardes mientras jugaba después del colegio.
Es un dato irrelevante si no tienes en cuenta que en Valencia, en el barrio donde me crié, los edificios son altos y están muy juntos los unos de los otros. Qué difícil era poder ver el cielo a primera vista. Para hacerlo era necesario forzar los músculos del cuello hacia arriba y cuando oías un crack ya estabas listo para poder mirar unos segundos. Todo dependía de la tolerancia que tuvieras al dolor (ejem).
Como decía, esa terraza me regaló unos atardeceres fascinantes. Impresionantes  rosados,  amplios cielos, unos más nublados que otros o menos intensos cromáticamente. Y todo para unos ojillos que aún habían visto muy poco mundo.
Y bueno, puedo decir que quizá, esta terraza es la culpable de una de mis pasiones, las artes, pero lo que sí puedo asegurar es que marcó todos los cielos que pinté de niña… Y cuánto me gustaba pintarlos!

Hace unas semanas, ordenando fotografías realizadas y editadas con el móvil, me dí cuenta de la gran cantidad de cielos que había en ellas. En un principio me quedé extrañada, y mí yo interior se dijo: qué temática más facilona. Pero caí en la cuenta de que mirar el cielo es mi sana obsesión. Y recordé que una de las cosas que más me gusta hacer en los viajes es perder la mirada en las nubes, en sus formas, en sus colores, en esos rayos de luz que parecen atravesarlas delicadamente… Entendí el por qué me gusta de la zona donde vivo, y es ahora  poco no me cuesta mirarlo, solo hay que alzar un poco la vista para ver una gran infinidad azul.

Son esas obsesiones pequeñas, desconocidas pero sanas. Cosas simples con las que disfrutar y ser un poquito más feliz.
Puede que penséis que es solo un gusto como cualquier otro, pero cuando algo pequeño es una necesidad para el bienestar interior, ¿es obsesión?
Es más, seguro que si escudriñamos un poco en nosotros podremos encontrar unas cuantas sanas obsesiones, ¿os apetece compartirlas?

Para muestra un botón. Atardecer en Teruel. Vía de servicio 2011.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Memoria

Pequeña traviesa que atacas de improvisto, por la espalda y con alevosía.
Astuta y cautelosa como ninguna.
Traes en los bolsillos aquello que pesa menos para no ser descubierta.
Y es que eres una pequeña caprichosa de colores sepia.
Deja que hoy, incansable juguetona, sea yo la que decida dónde quiero ir, si es que quiero ir algún sitio que no sea el ahora.

Desintegración de la persistencia de la memoria (1952-1954)
Dalí

miércoles, 16 de noviembre de 2011

The show must go on


©Teresa Barantes


Dar pequeños saltos, no sé dónde, pero darlos.

Pequeños pasos de baile que te lleven a un camino incierto, pero qué importante es hacer el camino divertido.

Levantar la mirada al cielo, dejar que las nubes te llenen los pulmones y sonreír al infinito.



Cantar a gritos por el camino y sentirte como la chica guapa a la enfocan con un primer plano en el concierto de su Superstar.

Pequeños saltos, melenas agitadas… No apagues aún la música que nos queda mucho por recorrer.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Al otro lado del cristal.

Ya comenté en una ocasión lo especial que fue mi visita el año pasado al Museo Reina Sofía, pero no he llegado a escribir sobre obras o autores concretos que me sorprendieron (la verdad aún no entiendo el por qué).
En ese momento había una exposición temporal que comprendía principalmente el arte de postguerras.
Y bueno, ¿por qué escribir ahora sobre ello, casi después de un año?
Todos estamos siendo testigos o participes de los movimientos socio-políticos-económicos de los últimos meses (o años, si miramos con más perspectiva y en profundidad) y en mi cabecita hay una imagen que me visita recurrentemente.


Su autor es William Eugene Smith (1918-1978).  Pertenece a un ensayo fotográfico realizado en 1950 y publicado en abril de 1951 por la revista Life, llamado Spanish Village. En otra ocasión hablaremos más detenidamente de este ensayo, y el por qué una imagen no vale más que mil palabras.
En Spanish Village, Smith pretende mostrar una realidad vivida por el pueblo español bajo el régimen de Franco, llevado en gran parte por la actualidad política del momento. Pero no se centra en la grandes urbes (debido en gran parte a la dificultad de realizarlo por el control del régimen franquista), si no en el pueblo de Deleitosa, provincia de Cáceres.
Con estos datos en la cabeza, y la cercana observación de la fotografía, la primera idea que cruzó por mi cabeza fue la esperada: Pobres gentes… ¿cómo ha es posible que hayamos cambiado tanto?
Acto seguido hice una fotografía (sí, dejan hacer fotos salvo al Guernica, no sé si comentaré mi parecer…) y al contemplar el resultado me ví a mi misma reflejada sobre el cristal que protege la fotografía. Se activó algo, y me dije: Soy nieta directa de aquellas gentes que me parecen tan lejanas, pero no reconozco en ellas las caras de mis abuelos…
Hice el esfuerzo de eliminar de aquellas figuras sus añejos y negruzcos ropajes, afinar esas pieles curtidas por el sol del campo extremeño,  suavizar ligeramente esas ásperas miradas, y sí, ahí estaban ellos, mis/nuestros abuelos.
En ese instante pude reconocer, no solo a mis familiares cercanos, si no aquellas historias que me contaron en su momento, aquel momento que se nos antoja tan lejano.
Pero ese es nuestro pueblo, nuestro país. Ahí lo podemos ver, en una “instantánea” tomada tan solo en lo que se supone una cagadita de mosquito en la historia universal.
Y bueno, el mirarme desde el otro lado, reflejada en el cristal protector, y poder ver en un instante todo lo conseguido y todo lo perdido… Esta idea…
Y es que hoy nos ahogamos en esta vida urbana, con nuestras deudas, nuestro paro, nuestros abusos, nuestro consumismo desmedido… Y pienso en ellos, en ese otro lado, ¿qué nos dirían en ese justo momento? Y creo que sus respuestas no nos valdrían, porque parte del hoy es fruto de su presente, pero aún así, sé lo que nos dirían, y sé que tendrían razón.

martes, 8 de noviembre de 2011

No quiero recorrer sola el camino de baldosas amarillas


De pequeña me daba pánico la Bruja del Oeste y sus monos voladores. Aunque haya pasado muchos años desde que bailaba y cantaba con el Mago de Oz, me sigue fascinando, me sigue moviendo las tripillas.
Ahora ya no canto ni bailo delante de la pantalla (ejem), ahora ese cuento tiene otra lectura (como todo buen cuento ¿verdad?).
Ahora que soy “mayor”, la Bruja ya no es objeto de mis terrores, pero sí sus motivaciones, su falta de escrúpulos. En ese serpenteante camino de baldosas amarillas el miedo ya no es lo que le puedan hacer a Dorothy, la angustia es saber si Dorothy contará con ayuda para poder superar las trampas de la malvada Bruja del Oeste y llegar finalmente a Oz. Porque la Bruja estará preparada, al acecho, y si no es ella, será otra Bruja con afán de poder (¿de qué sirvió matar a la Bruja del Este?). Todo es cuestión de tiempo.
Con los protagonistas siempre nos identificamos (para eso los crean) y yo me veo con ese vestidito azul, mi cestita de mimbre y mis chapines de rubí. Y es que para llegar a Oz necesito ayuda, y toda ayuda será buena, ¡qué más que sea de una bellísima Hada, de un espantapájaros, un hombre de hojalata, un león o un perrito!
Lo bueno de esta historia, es que todos ayudan, y todos son ayudados. Cada uno tiene una necesidad, un deseo o una meta. Y juntos, siempre juntos, consiguen sus sueños.

Ahora bien, si vemos el camino de baldosas amarillas como nuestro día a día, vemos a la Bruja del Oeste como esta puñetera crisis, conflicto personal o cualquier otro inconveniente, y vemos a un espantapájaros, un hombre de hojalata y un león  como compañeros de viaje, podremos asegurar nuestro éxito. La familia y los amigos serán nuestro motor, pero recordar lo valioso de aquellas personas que encontramos en el camino. No creo que sea inteligente cerrar las puertas a nadie.
Yo de camino a Oz me estoy encontrando a muy buenos compañeros de viaje, que arriman su hombro, me dan ánimos y me hacen reír.

De verdad, no quiero recorrer sola el camino de baldosas amarillas y tampoco quiero que lo hagáis vosotros.

lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Qué hago en una Feria de Empleo?

Como decía antes, este espacio es muy ecléctico, y por diversos motivos hoy cambiamos la tónica general, el lenguaje habitual. Y es que el pensar en acudir a una Feria de Empleo es una opción que se baraja entre muchos de los que estamos en Pausa. Buscamos nuevas oportunidades, información y una oportunidad de tener una conexión más directa, más humana con la mole mental que significa para nosotros La Empresa objeto de nuestro interés.

Para que nuestra visita sea más efectiva y fructífera debemos tener en cuenta varios aspectos, desde nuestros objetivos hasta el enfoque que queremos dar a nuestra visita.
Pautas que considero como demandante de empleo que tendríamos que tener en cuenta:

-         Nuestro objetivo no es repartir el mayor número de CV posibles, si no hacer llegar nuestra candidatura de forma efectiva.
-          Intentar entablar una conversación con los empleados. Ojo! Muchas empresas contratan azafatas, encargadas de recoger CV y repartir bolis, caramelos, carpetitas… Aunque con la crisis habrá que ver J. A nosotros nos interesa hablar con los empleados. Son los que mayor información nos podrán dar, y quién sabe, quizá llamemos su atención y hagan una marquita a nuestro CV.
-         Si la empresa lo ofrece, siempre será mejor rellenar sus solicitudes de empleo a dar nuestro CV. Tenemos que tener en cuenta que para la empresa es más fácil volcar nuestros datos en su sistema informático. De forma que aseguraremos que nuestros datos lleguen donde queremos, a su sistema.
-         Debemos informarnos de qué empresas acuden a Feria. Sería interesante poder leer la Visión y Valores de la empresa en cuestión. En ella encontraremos qué aspectos cobran interés para empresa, veremos que lenguaje (corporativo) utilizan, y podremos adaptar en la mayor medida posible, nuestro discurso. De esta forma, si nuestro interlocutor reconoce en nosotros un lenguaje familiar, será más fácil llamar su atención.
-         Como es lógico hay que cuidar nuestra imagen. No ir de punta en blanco, pero sí acorde a lo que nuestro perfil debe ofrecer.

Todo esto depende de nosotros, qué queremos conseguir, que finalidad queremos dar a nuestra visita,  de forma que todas las opciones son igualmente válidas.

Como último, creo que debemos tener en cuenta que la empresas que acuden están allí por diversos motivos, entre ellas posicionamiento de su marca en el mercado, búsqueda de nuevas oportunidades de negocio y un largo etc.
Por la tanto, aprovechemos su presencia, y hagamos que la nuestra sea igual de válida.


Ah! Siempre con el ánimo bien alto y la sonrisa en la cara!


Incluso en la pausas hay micro pausas…

Y es que este blog ha sufrido una grande, por muchos motivos. El principal quizá ha sido el planteamiento de su utilidad, de su orientación, su enfoque… y a estas alturas aún está en el aire. Pero quiero seguir, así que dejaremos que Pausa a contra reloj siga con sus contenidos anárquicos y eclécticos, no le hacemos mal a nadie.
La pausa principal sigue activa, la cuenta atrás ya solo tiene unos minutos, pero aquí seguimos, activos, buscando, conociendo, creciendo…

Os dejo con una canción que me levanta el ánimo, que me ayuda a recordar que a veces, aunque creamos que nos hemos perdido (o quizá sí lo hayamos hecho) llega un momento en el que encontramos nuestro particular camino de baldosas amarillas.


martes, 3 de mayo de 2011

Mentiras.

Hoy tengo un sabor amargo en la garganta.
Presenciar la mentira, la indefensión, la vulnerabilidad no deja buen sabor.
Las campañas de sensibilización contra el maltrato doméstico no dejan más que una actitud pública que debemos seguir. Ahora bien, enfrentarse al día a día, a los dimes y diretes, a las miradas de soslayo, a la realidad, ya es otra cosa.
Desde las instituciones públicas, que quiero pensar que es por saturación y no por insensibilidad del funcionario que atiende a la víctima en su despacho,  hasta el vecino que incrédulo tiene que dar respuesta fácil para su propia comodidad mental.
En cambio, el que vive día a día la pesadilla con la víctima, los amigos verdaderos, los cuerpos policiales, el personal sanitario no tienen una postura pública, tienen la postura que su día a día les hace tener: el apoyo, el asesoramiento, el cariño y los ánimos.
El resto, todo mentira. ¿Hasta cuándo?
Porque si abrimos bien los ojos, veremos que alrededor hay personas que sufren, que no te pedirán ayuda, pero que la recibirán con una sonrisa en sus ojos cansados. Qué no cuesta nada dar un poco de ti, de tu tiempo, que vivir en sociedad significa no estar solos… que no es justo que nadie lo esté.
Y es que todos juntos podemos hacer que las cosas cambien, hacer que nuestro mundo sea algo más justo que heredaran nuestros hijos y nietos.
No es hablar de utopías, es hablar de lo que tendría que ser y no es, de hacer de la mentira una realidad… ¿Es tan difícil?

miércoles, 20 de abril de 2011

Cuando hacerse mayor era divertido

Qué curiosa es nuestra capacidad de asociación. Hay momentos en los que parece que todo te lleva a los mismos recovecos de nuestra memoria, que todo lo que haces, dices, o decides acaba con los mismos pensamientos o recuerdos.
Estas semanas mi capacidad asociativa está en cierta manera en un bucle, o quizá, de manera inconsciente todo me lleva a lo mismo.

Por una parte estoy leyendo una novela que me tiene secuestrada como hacía tiempo no lo estaba. Aunque sea una historia de terror me tiene atrapada fundamentalmente por la exquisita descripción de los pensamientos pre-adolescentes.

Por otra parte he comenzado un proyecto como voluntaria en una escuela, con niños en exclusión social. El proyecto es más amplio, ya que las actividades van dirigidas tanto a padres como niños, pero yo estoy con éstos últimos.
Son niños que crecen rápido, que tienen una gran vitalidad en sus pequeños ojitos. Y como suele pasar, cuando lo que te rodea no es idílico, tu discurso, tu actitud mezcla la inocencia propia de la edad con la crudeza adulta.
En un proyecto como éste se marcan ciertos objetivos, a corto y largo plazo, pero algo en mi interior me dice que el fundamental es hacer que disfruten de su crecimiento.
Recuerdo que cuando tenía más o menos su edad, las jornadas de juegos con tus amigos era lo más importante, era tu ocupación.
Recuerdo esas pequeñas bromas que solo tú y tu pandilla entendíais. Esas risas bobaliconas y nerviosas. Tus primeros amores platónicos, en los que una pequeña mirada te llevaba a la ensoñación más profunda y despreocupada.
Con el paso de cada verano, eras un poquito más mayor, tenías más libertades, y junto a tus amigos te sentías más adulto. Era divertido hacerse mayor. Y era divertido darse cuenta.

Y tengo la sensación, y ojala esté equivocada, que estos niños no viven así su camino a la adultez. Pasan rápidamente de niños a adultos. De jugar con una pelota a tener una familia que sustentar.
Espero poder deciros con el paso de los días lo equivocada que estaba, que solo ha sido una primera impresión. O quizá que vemos un cierto avance, que poco a poco vamos cumpliendo objetivos. Espero poder deciros que estamos haciéndolo bien, y que esto servirá para algo.
Desde luego nuestras ilusiones, energías y tiempo están puestas en ellos.


Comiendo uvas. Sorolla.

martes, 19 de abril de 2011

Decir o callar.

Hola de nuevo,

Hace tiempo que no publico nada en el blog. No significa que haya dejado de escribir, pero sí de publicar.
 Hay ocasiones en las que no apetece compartir. Son momentos de introspección, que todos tenemos y que no hacemos públicos.
Estos días, al acabar ciertos escritos no podía evitar pensar en aquellos escritores que admiro, en aquellas páginas que nunca han visto la luz, en las historias que están guardadas en discos de memoria o un cajón.
Y es que hoy en día la publicación está al alcance de todos, y el hecho de que ciertas palabras vean o no la luz, se acogen cada vez más a criterios personales.
Autocensura. Preocupación por lo que se llama reputación 2.0.

Y está bien.
 Me hace sentir bien el hecho de que nosotros decidamos, de tener la libertad de decir o callar, y eso es lo que hoy me apetece compartir.

martes, 22 de marzo de 2011

Un año

Este mes ha hecho un año del momento en que mi vida dio un giro de 180º
No pretendo hacer un balance público de los pros y contras que ha supuesto, pero sí me gustaría compartir las conclusiones a las que he llegado tal día como hoy.

Mirar hacia atrás suele darme tortícolis mental, prefiero mirar siempre al frente, con la mirada en mi próximo destino, pero hay fechas en las que es inevitable. Y ésta es quizá la más inevitable.

Hace poco más de un año (y parece un siglo) yo era una persona absorbida por la rutina, encerrada en un bucle  de resignación y disfrazada de mí misma ante un espejo.
Pero hoy puedo reconocer que o quién mueve mis mecanismos internos, cuales son los lubricantes de mis engranajes.  Sé que elementos externos debo alejar para no oxidar ni atascar mis engranajes, poleas y pistones.
Y sí, puede que me perdiera en ellos, dando vueltas y más vueltas sin conocer su funcionamiento, pero hoy puedo asegurar que conozco el funcionamiento, que hecho una puesta a punto y tengo una garantía mínina de diez años (incluyendo el mantenimiento diario).

Hoy puedo decir que estoy satisfecha, a pesar de la pausa, que me encuentro fuerte, que espero con ansia los nuevos proyectos, que espero alcanzarlos y poder compartirlos con vosotros, que estoy aquí.

viernes, 11 de marzo de 2011

Mañanas musicales


Empezar el día con la canción, esa que te llena de ritmo hasta la última terminación nerviosa de tu piel, mientras te haces el primer café de la mañana.
Buena dosis de cafeína y buenrollismo para empezar el día.
Sonrisa cafeinada y ligeros movimientos de cadera para despejarse.
Pequeños pasos de baile mientras repasas la lista de cosas para hacer.
Encuentro sonrisa y besito en el pasillo, mientras la cabeza se ha unido al ritmo de la cadera.
Manos arriba, hay que vestirse y hace frío pero la música no parará.
Y es que hoy es un buen día, porque es un día nuevo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Respuesta a las malas prácticas

A veces tengo la sensación de que a esta pausa solo le quedan minutos para estar fuera de tiempo. Pero es solo eso, una sensación, porque la verdad es que aún le quedan muchas horas.
Muchas horas en las que mente no deja descansar, donde la adrenalina se dispara y me lleva a buscar ocupaciones para no pensar continuamente que pierdo horas de pausa.
Pero hay hechos que te hacen levantar la voz para decirte que aunque estuvieras fuera de tiempo no pasa nada, que tienes apoyos, que no todo vale y que no dejarás que así sea.

¿Y esto a qué viene?
Hoy he recibido una llamada de una “supuesta” oferta laboral. Como es costumbre, me intento informar sobre la empresa, y mi sorpresa ha sido que ésta en particular cambia muy a menudo de razón social y  que sus prácticas no son muy “éticas” hacia sus “empleados” y sus “clientes”.
Empresas que hacen de la adversidad, de la buena voluntad y del desconocimiento un negocio.
Y sí, me sorprendo de que haya “mentes privilegiadas” que vean la oportunidad de mercado sobre unas bases tan poco morales. Y espero seguir sorprendiéndome, porque significará que es una excepción y no una norma generalizada.

En momentos como estos es indispensable mantenernos firmes en nuestros principios, no dejemos que la frustración nos lleve por los caminos escarpados de la desesperación, compartamos información, apoyémonos los unos a los otros…